Globedia


The Iceman (El hombre de hielo), EE.UU. 2012

11/06/2013 - Cine Invisible Blog

Desde sus casi dos metros de altura, una mandíbula más cuadrada que un ring de boxeo y unas cejas triangulares que encuadran la mirada azul glacial de unos ojos penetrantes, Michael Shannon no podía resultar mejor elección para interpretar un asesino con más de 100 cadáveres a su espalda. El nuevo Jack Nicholson de la escena indie americana (cada vez menos indie, para el bien y el gusto de la mayoría) crea un nuevo personaje sangriento e inolvidable dentro de la categoría matones a sueldo.imageMichael Shannon es el actor que, quizás todavía no recuerdes su nombre, pero no olvidas cada vez que lo ves en la gran pantalla. Si, casi seguro, nadie le recordará en la versión americana de Abre los ojos (Vanilla sky, 2001), en 2007, luce como un brillante en el primer film de Jeff Nichols (y de hecho en sus dos siguientes también), Shotgun Stories, y en Bug de William Friedkin. Un año después ya es nominado a su primer Oscar por Revolutionary Road.imageDentro de la marcada tendencia actual de situar las películas en los años 60 y 70 (el inteligente Ben Affleck fue uno de sus promotores con Argo) The Iceman cuenta la larga carrera de Richard Kuklinski, asesino a sueldo, profesional y altamente capacitado, para las mafias americanas (entre ellas, la familia Gambino) hasta su arresto en 1986, basándose en dos fuentes, un libro, The Iceman : The True Story of a Cold-Blooded Killer de Anthony Bruno y, un documental, The Iceman Tapes : Conversations with a Killer de Jim Thebaut.imageAriel Vromen, director de origen israelí, en su tercera película ha sabido rodearse de dos secundarios de lujo. Ray Liotta y, sobre todo, Winona Ryder que, al fin parece regresar a la interpretación con este rol de esposa del matón, entre inocencia total y ceguera deseada para no reconocer la verdad, borda un papel que permite imaginar al espectador que lo sabe todo y, un segundo después, que no tiene ni la menor idea de lo que hace su flamante esposo.imageEvidentemente la inteligencia del director ha sido, ante tal plantel de actores, crear una puesta en escena clásica al servicio de sus interpretaciones. El resultado es cautivador, el personaje inolvidable, que debe su mote tanto a su costumbre congelar a sus víctimas para despistar a la policía con la hora real del asesinato como a su carácter dicharachero, y a un par de escenas antológicas, entre el buen marido, el diablo personificado y el dificultoso método para llenar un congelador de 60 por 120 con cuerpos de un metro ochenta.

Compartir